(Continuación del post anterior)
El autor José Julio Fernández argumenta que la distinción entre lo público y lo privado se difumina en Internet. Pensemos que cada espacio tiene lógicas y dinámicas de funcionamiento diferentes; son espacios que, si bien son distintos, están vinculados inevitablemente, porque el individuo vive en esa dicotomía de lo público y lo privado constantemente. Además, la existencia de lo público presupone la existencia del individuo, de su espacio íntimo. Ambos espacios tienen su representación física: la calle como "lo público" y la casa es lo privado. Son espacios que tienen sus propias cargas significativas, sus expectativas, sus proyecciones y que se sirven de mutua referencia para delimitar fronteras.
Lo público es el espacio de la discusión.
Lo privado es el espacio de la réflexión.
Ahora, ¿qué sucede en Internet? Antes de su existencia, los espacios estaban claramente delimitados por barreras físicas y económicas. Hoy, estas barreras estan completamente desdibujadas en la Red, pero no sólo los límites entre lo público y lo privado sino también entre lo individual y lo colectivo, y lo real y lo virtual. Este desdibujamiento afecta principalmente al ámbito de lo privado ya que, argumenta el autor, la defensa de la privacidad y la intimidad de todos los individuos supone la posibilidad de que lo público penetre en la privacidad de algunos usuarios. Las redes sociales son parte fundamental en esta cuestión ya que tienen efectos directos sobre el funcionamiento tradicional de lo público y lo privado, lo que supone que se formulen nuevas preguntas a las democracias (veáse algunos de los juicios en los que se involucra a Facebook y su manejo de la información y la privacidad de los usuarios, a modo de ejemplo).
La cuestión central es que el desvanecimiento de los límites acaba con la desaparición de lo privado en pos de la expansión de lo público: uno sacrifica, inconscientemente quizás, su información personal ya sea a través del Facebook, de un blog o de otras plataformas web, porque hoy en día, no estar en la Red es no estar en el mundo. Tengamos en cuenta que Internet es un espacio de información pública, aparentemente libre y accesible a quién entra en sus dominios y esta es la cultura universal de Internet.
La cuestión central es que el desvanecimiento de los límites acaba con la desaparición de lo privado en pos de la expansión de lo público: uno sacrifica, inconscientemente quizás, su información personal ya sea a través del Facebook, de un blog o de otras plataformas web, porque hoy en día, no estar en la Red es no estar en el mundo. Tengamos en cuenta que Internet es un espacio de información pública, aparentemente libre y accesible a quién entra en sus dominios y esta es la cultura universal de Internet.